La llama violeta es una energía espiritual invisible, el séptimo rayo del Espíritu Santo, que aparece violeta para quienes han desarrollado esa visión espiritual.

Los santos y adeptos de Oriente y Occidente han usado durante mucho tiempo la llama violeta para acelerar su desarrollo espiritual, pero este conocimiento antaño secreto no se reveló a las masas hasta el siglo XX.

La llama violeta nos revitaliza y nos estimula. Cambia la energía negativa por energía positiva. Al transformar pensamientos y sentimientos negativos, suministra una plataforma para nuestra curación.

La llama violeta es una llama de alegría porque barre la conciencia de la humanidad. Al fluir con la magnífica corriente del Espíritu Santo, libera cada partícula de energía que toca.

La llama acaricia la Materia, ya que la llama es el Espíritu Santo, que está unido a la Madre Divina, quien es el núcleo de fuego blanco de todos los ciclos de energía. EL gran amor del Espíritu por la Madre y de la Madre por el Espíritu es el magnetismo de Alfa y Omega dirigiendo la llama de la purificación de lo alto hacia los cañones de los grandes ríos, hacia las grietas de las montañas, hacia los recovecos de las rocas. Donde haya una abertura, donde haya una invitación, los fuegos de la libertad se despliegan y los ángeles de Zadquiel y Santa Amatista depositan el disolvente universal que los alquimistas han buscado desde siempre.

Cuando se inunda la Tierra de llama violeta, como después de una lluvia de verano, los elementales chapotean en los charcos y estanques de llama violeta que quedan. Los cuatro cuerpos inferiores del planeta y de la gente absorben el flujo de llama violeta como la tierra seca y la hierba seca del verano absorben el agua.

La llama violeta y los ángeles de la llama violeta sueltan una energía acumulada que hace girar los electrones. ¡Es la energía de la alegría! Porque la alegría y la risa –el tipo de risa que se tiene cuando se ha obtenido la victoria sobre el yo— borbotean en el alma y brincan por los cuatro cuerpos inferiores, barriendo los escombros de las dudas y los temores, las depresiones de los años y los desencarnados que andan al acecho en las esquinas oscuras de la mente.

Folleto gratuito de la meditación de la llama violeta